De cómo el CastroBTT partió en compacta mesnada…
…a las tierras de Guriezo, de los acontecimiento allí ocurridos e de cómo se desenvolvieron.
Partieron a tierras lexanas de señorío de Castro Urdiales, afamados jinetes (que no jineteros), cuyos nombres no por repetidos, pierden un ápice de remombre: Sir Alberto, sir Paul, sir Javier e Sir Jesus (para abreviar e no cansar no repetiré sus títulos de nobleza, ya que todos conocen que cada uno de ellos aporta un buen número de ellos).
Prosigo pues el relato: tras tanta lluvia e tormentas, tuvo a bien el Altísimo enviarnos un mísero día de sol, e sabiendo que días así no pueden ser desaprovechados, partieron en pos de buena ventura a las tierras de Guriezo.
Pronto asomaron nuestros pendones en el pueblo de “Matanzas”, que bien cabria preguntar si dicho nombre refleja insigne campo de batalla contra el morisco, o insigne campo de matarife de porcinos. En cualquier caso, bajo el cobijo de una iglesia semi derruida y al amparo de un coso taurino, preparamos nuestras monturas e calándonos el yelmo, clavamos espuelas en nuestros rocines.
Cuando la meta e tampoco el camino está claro, no hay mejor (des)dicha que afrontar el destino de la mejor manera posible. E subiendo e bajando, e equivocándonos ahora sí e luego también, llegamos a tierra de nadie.
E “nadie” tampoco estaba allí. Así que vuelta a subir e bajar, pasar e repasar mil veces por el mesmo árbol caído para finalmente llegar a un pequeño poblado de cuyo nombre quiero acodarme: Traslosheros.
E henos allí henchidos de gloria e con un ligero tufo de hastío, porque para hacer tan corta distancia, no es necesario tantas vueltas e revueltas. Pero… “Chico, la aventura es la aventura”.
Carretera e manta hasta la estación de Villaverde, e de allí al abandonado pueblo “El Covarón”, cercano al también abandonado “Gorgolas”. E seguimos con las ideas poco claras e nublada la mente. “Pues nada amigos mios, tiremos hacia la ermita del Kolitza, que en beata peregrinación es a buen seguro que el Altísimo nos envía una señal”-dijonos Sir Javier.
E vaya que si nos mando señal…. Los huracanes del infierno diría yo. Cuanto más subíamos, más soplaba. E visto que ni la oración, ni nuestras santas intenciones bastaban para alcanzar la meta del Kolitza, dijo que nuevo Sir Javier haciendo un alto entre tanto viento:
- “No veis a media ladera camino que desciende en gallarda progresión hasta el valle de Agüera, maese caballeros?”
- “Mire su merced, que nosotros no vemos mas que infecto descenso por ladera pelada e el camino no es tal, que más nos recuerda a senda caprina, seguramente terminando en abismo”.
E contestonos Sir Javier: “A fe mia que teneis la mente nublado por algún sortilegio, que yo veo claramente camino”- e gritando “Mancebo porculero el último” se lanzó colina abajo al grito de “Viva el Enduro y el Free-ride”… o algo así.
De lo allí sucedido no puedo más que contar que fue realmente buena ventura, llegando finalmente a cruzar el Agüera tras atravesar montes e zonas que pocas almas llegan a pisar.
E así volvimos, mojados de pies, arañados brazos e piernas. Pero contentos por tamaña aventura
Categoría: Castro BTT - Palabras Clave: Guriezo, rutas btt, rutas mtb, Valle de Guriezo, Valle de Villaverde

