Quedada Cántabra en Valdeolea
El btt no tiene por qué ser un deporte extremo, sin embargo, a veces, para practicarlo hay que buscar lo tangente. Nosotros vivimos en uno de esos extremos, el extremo oriente de Cantabria. Sólo es una descripción, no una valoración. Sin embargo, en ocasiones nos vemos abocados a buscar “otros” extremos. Por eso, y por muchas más cosas, nos fuimos el domingo a Valdeolea, al extremo SW de Cantabria, donde se convocaba la quedada cántabra del mes de Julio organizada por el amigo “Sherpa”.
Los extremos se buscan
Una horita y media de coche separan estos extremos cántabros. Tiempo suficiente y casi necesario para poner al día los triviales asuntos del biker:
- Ya me ha han puesto el “no se qué”
- Pues yo le he puesto el “no se cuál” y lo pruebo hoy
- Qué ganas
Además de eso que Alex tan bien describió un día en el que nos contaba cómo, cuando conduce, escanea con la vista toda pista o sendero que localiza a los márgenes de la carretera por la que conduzca.
En Mataporquera nos esperaban Sherpa, algunos foreros incondicionales ansiosos de emociones “nuevas” y una buena representación de “Valdeolea en Movimiento“. También nos esperaba un paisaje diferente, que los que vivimos en la costa no estamos acostumbrados a ver.
Son más colinas que montes, no hay subidas duras de porcentaje, no hay dificultades técnicas especiales, pero todo en su conjunto hace que la ruta sea exigente, tanto física como mentalmente. El biker acostumbrado a hacer una subida y una bajada no encontrará en estos lares una zona agradable. Las subidas son constantes, pero cortas y las bajadas se terminan antes “de abrir el propedal”. Los senderos se enlazan constantemente, y aunque algunos se unieron de una forma un tanto “forzada”, el resultado final era muy entretenido.
Desde mi punto de vista destacaría la bajada del Endino (1548 m): espectacular. Bueno y el café que tomamos en Olea, en la Tasca Camesa.
Mucho más
En la “tierra de las cigüeñas” se puede disfrutar de mucho más que dar pedales. El románico brota en cada pueblo por el que pasamos, algún menhir y sobre todo, las brañas, los robledales… y la compañía con la que vayas: muy importante, como siempre.

