Crónica Soplao
El pasado sábado nos acercamos a Cabezón de la Sal, con el único objetivo en mente de saludar, tomar un café y volvernos al rato. La suerte nos jugó una mala pasada, o eso pensábamos nosotros, al dejar de llover un momento antes de salir.
Como en Castro el día amaneció lluvioso pensábamos que en los confines cántabros estaría igual pero sólo estaba un poco tristón. Como iba con Julián, le pregunté ¿qué hacemos? y él me respondió ni corto ni perezoso ¡¡vestirnos de corto y llevar un chubasquero en el camelback!! .Así que todo mi gozo en un pozo. No me apetecía nada.
Una visita urgente al baño y una pequeña avería en un portabidón nos permitieron llegar justo un minuto antes de la salida. Lanzaron un cohete y perdí de vista a Julian, que salió como un misil. Yo consciente de mis limitaciones me fuí dejando engullir por el enorme pelotón, unos 1200. Comenzó con un tramo neutralizado y con una cómoda pista en ascenso, entré en calor y me quité el chubasquero a la vez que investigé un incómodo ruido proveniente de mi rueda trasera que me acompañaría durante 10 horas. Cayeron unas pocas gotas al principio, pero después el tiempo nos respetó e hizo un día estupendo para andar en bici.
Una bajadita y algunas subidas, todo muy fácil hasta comenzar la ascención al Soplao. La subida más fuerte, con piedras húmedas y mucho barro, el único tramo técnico de la prueba. El resto todo pista fácil y mucho asfalto, ¡¡ para hacer ese kilometraje no hay más remedio!! Tres ascensiones largas nos aguardaban. Se cruzaron dos pueblos preciosos, en los que numerosa gente aguardaba a los bikers, el paisaje con picos nevados de fondo y los bosques autóctonos estaban impresionantes. La prueba es como una etapa de la Transalps pero menos técnica, sin senderos, y con más kilometraje, tienen un ambiente muy parecido. Se ven coches de apoyo y grupos de amigos animando.
La organización merece un 10, los avituallamientos perfectos, fruta, dulces, agua e isotónica. Otros además tenían cocacola, café e incluso chupitos, sin olvidar el¡¡ bocata de chorizo!! Al llegar a meta una duchita caliente y un buen plato de pasta, ¿qué más se puede pedir?.
Una experiencia muy recomendable, eso si, es necesario cierta preparación física, si no a parte de sufrir, seguro que no llegas de día. No recomendable para bikers endureros y poco rodadores.Si para un perfil más carretero.
Personalmente no estaba preparado, pero tras 92603 latidos, 8224 kcal, 4195 metros de ascenso y 4224 metros de descenso, una media de 152 pulsaciones, 9 botellines de isotónica, 11 plátanos, una caña de crema y un pastelito de chocolate, crucé la meta del ““Infierno del Norte”” ayudado por la inestimable compañía de Javi.
Joseba León bajó el récord a poco más de 7 horas. Nuestro buen amigo Julián tardó poco más de 8.
Un buen montón de campeones anónimos fueron completando esta aventura.
Cogeré la flaca y empezaré a rodar kilómetros para la edición del 2010.
Mikel

