Con el Ramales MTB por el Zalama
Siempre es un placer dar pedales por el monte, no me canso de repetirlo, pero tampoco me canso de repetir que ir con amigos, mejora el asunto.
El pasado domingo 5 de julio me acerqué hasta Ramales para compartir con el Ramales MTB una mañana de risas, subidas, subidas, subidas, y bueno, una pequeña bajada. El plan era salir de Ramales, ascender al Zalama por El Salduero, y en una especie de “contra-galarleiz” (por el sentido de la marcha) ascender al Zalama. Lo que viniera luego dependería de muchas cosas.
No aparentaba que el calor nos fuera a atacar, pero al final, casi molestaba el poco Sol que pudimos disfrutar.
Al principio subimos por esa estupenda senda que asciende directamente desde Ramales hasta las cabidades que se pueden ver desde la carretera cuando se va dirección al Puerto de los Tornos. La humedad hacía que estuvieran “resbalosas” y era divertido ascender. Divertido para la mente, porque para el corazón, así sin calentar, de divertido no tenía nada.
Después un trocito de carretera, para evitar pisar el prau del paisano, y cogemos el camino minero que lleva a la localidad vizcaina más occidental: Lanestosa. Sin embargo no bajamos a Lanestosa, sino que seguimos hasta Sangroniz, también Vizcaya, para coger la pista que desde la fuente del pueblo (derecha en sentido de ascenso) sale en dirección E hacia el comedero de buitres más famoso de todo Karranza, justo encima de El Calero. Una zona muy bonita para dar pedales tranquilos.
Bueno, tranquilos es un decir. Es increible pero entre la niebla, justo al llegar al cruce que nos permite coger el ascenso a la buitrera salen dos ertzainas y un “funcionario” supongo de la Diputación de Vizcaya. Nos reunen a todos y nos “comunican” que en bicicleta por los mosntes bizcainos sólo se puede andar por pistas, a un´máximo de 30 Km/h y sin abandonarlas en ningún caso. No es posible andar por senderos de ningún tipo. Sólo pistas. Literalmente nos dicen que somos un vehículo como un Quad.
Guardé el papelito que nos dieron para que veáis que no me estoy quedando con vosotros vamos.
!!!!!!¿¿¿¿¿Pero Qué nos estás contando?????¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Sí, es flipante. La infracción leve se castiga desde 60€ hasta 1.200€. No bromeaban no. Incluso alguno nos mandó callar utilizando esa fuerza moral especial que a algunas personas les da llevar un uniforme y una pistola, claro. Pero tenemos que estar tranquilos, sólo querían informarnos.….
Bueno, estando con la bici y los colegas en el monte es difícil que te aamarguen el día, así que un par de ironías y empezamos a subir hacia la buitrera. Justo pasarla y comenzar a sufrir. Una máquina habñia estado “tocanda las narices” y había una fina capa de barro que apenas dejaba ascender por su rodera con dificultad. Se pegaba a la trasmisión, a las cubiertas, hacía difícil la progresión y la técnica valía tanto como la fuerza. Así hasta la barrera que anuncia que estamos a punto de llegar a Salduero.
Salduero siempre empapado
Sea verano o invierno, las especiales condiciones de turbera de la zona de Salduero hacen que la progresión sobre esa alfombra de agua sea lenta y penosa. Pero si es que ni hacia abajo va la bici. Eso de todas formas no es lo peor. Lo pero es que aquí comienza ese sentido “anti Galarleiz” que nos dejará en el Zalama. Si la turbera de ascenso (1 Km tirando de la bici) y el monte anterior, que se puede subir, sí, pero con un esfuerzo terrible (bueno más para algunos que para otros, como siempre).
Sólo queda coronar para disfrutar… de la niebla. No se veía nada y la rasca comenzaba a ser interesante, así que foto de cima y pa’bajo.
Pa’bajo sí pero pa’dónde
Aquí las cosas empezaban a estar claras:
— Algunos tenían fuerzas para seguir con el plan inicial: bajar a Agüera, más concretamente a su bar, y desde allí ascender por el Cerneja hasta el Collado de Ocejo. Buf, me canso de contarlo. Y ddesde allí, bajar a Ramales.
— Otros sólo nos quedaban ganas de bajar directamente al Pto. de Los Tornos por un prao lleno de trampas y luego dejarnos caer hasta Ramales.
Doy Fé de que ellos lo consiguieron, pero también os puedo decir que yo ya estaba en casa, duchado y dándole a la mandíbula, mientras ellos estaban “disfrutando de la ruta”.
Gracias por las fotos Chelís

