Pedals de Foc. Día 2
En el Tour hay días de transición que la organización los coloca estratégicamente para que en realidad se den cera desde el minuto uno. Esa era el ambiente que se respiraba hoy a la mañana. Todos sabíamos que la etapa de hoy era la más corta y con menor desnivel de toda la Pedal’s. Pero también sabemos que las trampas existen, que los cuchillos se afilan, y que mañana nos toca la más larga y dura.
Ya veremos cómo se da!!
Pero antes de empezar con hoy dejadme contaros algo de ayer. Cuando escribí esto todavía no habíamos cenado, pero es que hay que contarlo.
Estuvimos alojados en L’Abadia de Castellars: muy recomendable. Los tragaldabas con los que estoy NO PUDIERON, repito, NO PUDIERON, con la cena: unos encurtidos, foie, un queso de untar de la casa y un poco de fuet. Luego unos canelones de setas y luego un estofado de ternera. Sí, dejaron algo de ternera. No doy crédito de lo que comen estos tíos, pero tampoco lo doy a la cantidad de comida que sacaron. No comento nada de la crema catalana, ni de la mouse de chocolate.
Hoy comenzamos desayunando. Pan tumaca, queso, fuet, cereales, mantequilla, mermelada, café, leche. No he podido comer. Aunque alguno ha llegado al destino apretando para que no cerraran la cocina.
Al lío
A pesar de los condicionantes antes comentados, hemos salido tarde; tardísimo más bien. Y es que entre que hemos tenido qua ayudar a unos compañeros de viaje y no teníamos muchas ganas de meternos en faena nos han dado las uvas. Uvas que hemos ido comiendo poco a poco.
Al principio, acompañados por estos. Un poco lentos y a tirones, así que hemos ido poniendo “tiki taka” y les hemos ido dejando de rueda hasta que Jon, fruto de esa energía acumulada por el desayuno ha roto la cadena. Lo bueno es que gracias a esto nos han cogido unas chicas y sus alforjas. Ya éramos 7.
Estas chicas, Eva y Mónica, se han cascado una etapa con bicis rígidas y alforjas de más de 1.800 metros de desnivel acumulado en rampas rompe-piernas de sube y baja, con una trialera (huy si eso no puedo contarlo todavía) gratis. Saliendo de Pont Suert han llegado a Torre Capdella: chapou
Bueno, pues eso, que el ritmo nos ha ido despegando de los/las compas y hemos llegado a la primera cerveza del día destacados: Les Esglésies. Y claro hemos optado por entretenernos en una variante para ascender al Coll d’Oli casi a 1600 metros de altura. La subida no ha sido dura, por asfalto al principio y luego pista que ganaba porcentaje poco a poco, entre el 10 y el 14%. Duros han sido los casi 40º que hemos sufrido. La trazada no la marcaba la curva, sino la búsqueda de sombra.
Pero todo tiene un por qué. Y ese no era otro que el senderito que nos conducía, en la parte final de la ascensión, al collado. Un camino antiguo, en algún tramo (corto) “encachado”. De los que a Javi le gusta enseñarnos cuando vamos a Soba. Muy chulo, pero muy corto. Justo antes del collado (que es donde nos juntamos con la ruta “oficial”) hacemos volver sobre sus pasos a un grupito. Les conocíamos de haber pasado el túnel de Vielha en el autobús con ellos y de iniciar el camino juntos. Se habían colado en el Collado, y menos mal que nos han encontrado, porque se podían haber pegado una paliza seria.
Corto era el sendero de subida, pero la bajado ha sido sencillamente perfecta: qué gozada! Qué ganas tenía de pillar una de estas después de tanta flaca. Luego mirando las pulsaciones las he tenido más altas bajando que subiendo.
El sendero es técnico, con mucha piedra suelta, pero al mismo tiempo con grandes piedras sobre las que poner la rueda, aunque con barranquillo en ocasiones. Algún escalón muy alto o con la roca a contrapié, pero muy ciclable. Lo mejor sin duda de los dos días. Mientras bajaba pensaba en las chicas, sus rígidas y sus alforjas y seguía pensando que no cambio mi stumpy por nada: qué calvario han pasado. Ya no quiero ni imaginar lo que pueden haber pasado unos tipos haciendo la transpirenaica que nos hemos cruzado cuando bajábamos como energúmenos por la carretera y que, según nos han contado Mónica y Eva, llevan una TIENDA DE CAMPAÑA. Pues habrán tenido que subir con cuerda.
Bueno, el sendero termina con una rampa brutal en Aguiró. Buena fuente por cierto. A Paul le ha salvado la vida, porque ya se lo había bebido todo. Desde aquí ya no hay historia. Sólo una bajada por carretera en la que casi nos comemos una furgo y al albergue. De este no os doy la referencia, porque si llegáis a él por necesidad cumplirá su función, pero si lo buscáis como recurso os estáis equivocando.
Pues sí. Corta, de transición, pero con una sorpresa, por una vez en la vida, genial.
Mucho tiempo para poder tomar cerveza y charlar con todos los que han ido llegando. Cada uno con su historia. Y es que esto de la Pedal’s, dentro de no mucho tiempo será algo parecido al Camino de Santiago.
Mañana más, mucho más: Paul ya sabe que tiene de salida un puerto con 800 metros de desnivel en 12 Km, y desde ayer anda calentando a Yon para que entre al trapo, pero nada. Ya veremos cómo termina esto. Os lo contaremos.

