Pedals de Foc. Día 4
Un poco de dolor de culo, una pizca de dolor de hombros (nunca termino de acostumbrarme a la puñetera mochila) un día estupendo por delante y ninguna gana de empezar. Cuanto antes se empieza antes se termina, y creo que nadie de los que estábamos sentados en la terraza del Refugi Casa Masover después de desayunar queríamos terminar la Pedals de Foc.
Pero claro, ésto sólo es un universo paralelo. Una realidad alternativa. Una dimensión que no existe realmente. Un sueño del que no te quieres despertar, aunque te duela un poco el culo. ¿O será verdad? ¿Formará parte de nuestro multiverso? ¿Me habrá dado mucho el Sol ayer? En estas, Mónica decide terminar con tanta tontería y encaramos el sendero de inicio de día.
¿Sendero para empezar?
Pues sí. Todos los días os cuento que terminamos con un sendero y hoy, que es el último, empezamos con él. Senderito fácil, para desperezar el cuerpo y poder recordar las perspectivas del valle, que el día anterior ya habíamos visto, pero desde la carretera de acceso al pueblo.
Pero rápidamente nos vemos metidos en el “Camino del Calvario”. No llega a tanto, pero un repecho corto lo hicimos andando. De estos que te los encuentras de bruces con el plato metido y ops!. Vamos ganando un poco de altura, muy poca, hasta llegar al sendero más famoso de toda la Pedals. Digo esto porque siempre que he oído hablar de la Pedals de Foc en cualquier medio de comunicación han hecho referencia al dichoso sendero que discurre por un “dichoso” bosque en el que no se puede ir montado en la bici. Estamos en el entorno de la Mata de València, y a pesar de ser el camino de bajada, nos desmontamos de la bici. Cuando recogimos el road book ya nos lo advirtieron también, y en los corrillos de terraza de todos los días había alguna mención al asunto.
Sin ánimo de polemizar, os diré que es un bosque de coníferas con un sendero de tierra. No vi nada especial. Muy chulo, bien conservado, sin trazados alternativos al sendero principal: pero con unos escalones artificiales para facilitar el paso en el lugar de máximo desnivel, que quiero interpretarlos como que cumplen la intención de que la tierra no corra ladera abajo (o trampa para bikers?). Vamos, que si pasamos montados dejamos menos huella, os lo puedo asegurar, porque la pendiente, al ir desmontado, hace que la rueda trasera derrape casi constantemente (a pesar del esfuerzo que se hace para que no ocurra) ya que no tiene peso y de que el biker/caminante ha de frenar para que el peso de la bici no le venza. Sin más, es una opción y la respetamos. Además se hace muy rápido y a nadie le romperá la media ni llegará tarde por ello.
Rápidamente, claro es en bajada, llegamos al Refugi del Gerdar, y ya por carretera, descendemos paralelos al Riu de la Bonaigua hasta Sorpe. Bueno, aquí hay otro pequeño senderito con una mini trialera para alegrar un poco el espíritu y poder asimilar mejor el tramo de carretera que tenemos que hacer ahora. Toca subir a Isil, Alós d’Isil y llegar hasta el refugi del Fornet, todo por carretera ascendente, pero con poco desnivel. Nada grave.
La carretera termina justo en la cabina que sirve para dar acceso a las pistas de ski de fondo en invierno. Ahora, en verano, sirve para que los turistas paguen un peaje y puedan remontar el Noguera Pallaresa hasta Montgarri. Vamos que tendremos compañía.
Una compañía poco agradable, porque cuanto más nos acercamos a Montgarri más coches hay por la pista. Subiendo te adelantan. Bajando les adelantas. Luego se paran en mitad para sacar fotos “salvajes”. Mientras, otros respiramos polvo. Esta situación hace que la mayoría de los/las bikers terminen calentándose con los/las conductores/as y llegues calientes a Montgarri. El tramo se me hizo eterno.
Y Paul la lía
Sí, tenía que liarla y la lió. Llegó a Montgarri andando y no por tener un altercado con un/una conductor/a. Después de bajar el sendero del bosque famoso desmontado había descubierto una raja de lo más sospechosa en el lateral de su cubierta trasera, justo junto a la llanta. No le damos mayor importancia, pero sí la relacionamos con un comportamiento extraño en la bajada rápida del día anterior.
Pero la raja cedió,
la cámara por allí escapó,
y Paul,
andando a Montgarri llegó.
La rueda explotó “literalmente” a escasos 300 metros del refugio de Montgarri. Bueno, parece un complejo de vacaciones en plena Costa Brava. Y con un poco de tranquilidad, un Aquarius, unos parches, y una goma de Yon (que si no lo digo me pega) conseguimos hacer un apaño y seguir camino. Estamos a escasos doscientos metros de desnivel de Plan de Beret, final de los ascensos en esta Pedals de Foc, a unos 3 Km. Nada vamos, pero ¿llegará la rueda?
Una mezcla de mosqueo y de alivio a partes iguales se apodera de la ascensión. Mosqueo porque no sabemos si la rueda resistirá, hay que subir, y con la poca presión de aire que hemos metido para no forzar pues el asunto se hace costoso. Alivio porque esto ya está hecho, y por muy mal que se pongan las cosas, no llegará la sangre al río. ¿Si llega a pasar hacer dos días?
Llegamos a Plan de Beret y el asunto es claro: “Paul, tienes que bajar por la carretera. Y despacito”. Unos 14 Km de bajada por carretera hasta Vielha y habría terminado su Pedals de Foc. Un poco de bajonazo, pero después de ducharse y ver en qué estado llegó, satisfecho por la decisión tomada.
Yon y yo, a pesar de estar tentados en acompañarle decidimos terminar el asunto. No podíamos dejarlo a medias. Así que afrontamos el camino de bajada a Vielha con ansiedad por terminar. Al principio una pista un tanto rota, con trazos de sendero en ocasiones, que cruza la carretera y enlaza con gran desnivel, en un tramo muy bonito, revirado, y técnico que nos deja en Salardú. A partir de aquí y de una forma un poco caótica se suceden los tramos de pista, sendero, pueblo a tramos muy cortos hasta el último sendero, precioso, de plato grande, con apoyos y sin piedras, pero muy estrecho que nos deja en Artíes. Aquí un operario que estaba asfaltando nos impide atravesar el pueblo por el itinerario “oficial” y nos propone una alternativa, que lógicamente cogemos. Un poco más de sendero y bajadas rápidas y terminamos a 3 Km de Vielha que los hacemos por la carretera.
Joder, son las 4 de la tarde y esto se terminó. Paul ya nos espera en el hotel, duchadito y nos cuenta sus problemas en la bajada a consecuencia del “braining” de su neumático
. Ya sabemos que Paul se calienta en las bajadas, y claro, calentó el neumático hasta que le dio un susto en una trazada que le enfrió definitivamente hasta el hotel.
No habíamos terminado de manguear las bicis cuando Eva me llama y me dice que ya han llegado: ¿YA
ESTÁIS AQUí? ¡Pero si acabamos de llegar! Un día más, Mónica y Eva, sí, esas chicas que se han hecho la Pedals de Foc CON ALFORJAS, nos sorprenden. Han llegado en unas condiciones estupendas. Están frescas. Desde luego que se merecen un verdadero Chapou. Si cualquiera de nosotros tuviera que hacer cualquier salida habitual con el peso de una de sus bicis nos quedaríamos en la cama: fijo. Y ellas sin dejar de sonreír.
¡Enhorabuena chicas! Ya nos veremos por ahí dando pedales

