Y la Pedals de Foc se terminó
Más allá de las crónicas diarias, me gustaría contar un par de cositas al respecto de la Pedals de Foc. Un poco de información “subjetiva”. De esa que ayuda de verdad, o no sirve para nada. En cualquier caso, séa.
Todos los parabienes que se puedan decir de ella creo que tienen que ver más con romper la rutina que con la ruta en sí. Intentaré explicarme.
La ruta es muy completa. Mucha pista, casi demasiada carretera, pero siempre con algo de sendero, y alguna trialera. Todo en la medida justa para no cansar a nadie ni aburrir tampoco. Si tenemos en cuenta que lo mismo van personas con alforjas que con dobles y a todos les gusta, pues.… nos da una medida del asunto.
Puedes hacerla dura como quieras puesto que existen alternativas al recorrido oficial. Cada vez supongo y espero que haya más. Además como cada uno elige desde dónde sale y hasta dónde llega pues eso, él mismo.
La organización es muy buena. Tienen todo en cuenta y sólo te tienes que preocupar de dar pedales, si es lo que quieres. Sin embargo.… el road-book es un trasto del 15.
A veces tenía la sensación de (¿ser o hacer?) idiota al tener que ir a un sitio para que te pongan “el sello”. Casi como la famosa compostelana. Entiendo que la organización quiere y necesita involucrar a los diferentes locales por donde se pasa. Cuando llegas a un pueblo y tienes que “sellar” pues te tomas algo ¿no? Me parece lógico, pero me siento gilipollas haciéndolo. ¿Para qué? para que me den un maillot al final. ¿He ido hasta allí para eso?
No dudo que muchos/as lo harán. Conseguirán tener una muesca más en su tija. Un maillot que lucirán con orgullo a cientos de kilómetros entre decenas de bikers que mirarán con envidia y pedirán referencias.… y precios. Hay, la globalización. Y sí, tengo folletos de Aramon Bike pero…
Me alegro de no haber ido a eso. Yo sólo he querido andar en bici por sitios nuevos. Conocer nuevas posibilidades, reírme con éstos (y mucho). Ir a ver qué pasa, no seguir un camino marcado por alguien. Qué más da ir por la derecha que por la izquierda. Coger la variante V1 o seguir el camino este que está delante de nosotros. ¡Qué más da!
Ahora que ya me estoy aburriendo, a vosotros hace rato ya lo sé, terminaré diciéndoos dos cosas más. Una es que no pienso ir a repetir la ruta, aunque ya estoy deseando volver por allí. Le tengo el ojo ya echado a un par de recorridos interesantes por la zona. Dos, no habría querido volver de allí.
¿Con qué me quedo entonces?
Pues muy sencillo. Con muchas cosas. Os cuento algunas:
Me quedo con las caras de Yon cuando no sabíamos si a la derecha o a la izquierda, con los desayunos, con las risas constantes, con el “¿cuánto falta?”, con Paul haciendo el tonto (TODO EL RATO), con la trialera de bajada desde el Coll d’Oli, con Mónica, con Eva. Y también me quedo con Marta, porque ha estado todos los días con nosotros. En cada paisaje y cada tramo de la ruta hemos pensado en ella y en lo que disfrutaría por allí. Bueno creo que lo ha hecho en realidad. Nosotros por lo menos así lo hemos sentido.
Todo eso que no conseguimos hacer seguido aquí y que allí, durante estos cuatro días consecutivos hemos logrado. Ahora la envidia comienza a corroer nuestras entrañas, porque Yon podrá reproducir todo esto en Marruecos en Octubre. No le dábamos importancia mientras hablábamos del tema subiendo cualquier cuesta, pero ahora.…
Por cierto, aquí están todas las fotos

