Crónica de la III Apuko Igoera
Primera asistencia a esta bien organizada y todavía poco conocida “subida al monte Apuko” de Zaramillo. Las lluvias y nieves de días anteriores ya nos hacían pensar en la posibilidad de la presencia de barro. Pero como las ganas pueden mas que el miedo… montamos la bicis en el coche y para las 9:00 ya estamos en Zaramillo. Aparcamiento espacioso y nos vamos a inscribir. Sin colas, ni agobios, nos vamos vestimos “pa’matar” y joder… todavía tenemos una hora hasta que empiece todo el tema. Pues nada, desayuno en un bareto con charleta amena incluida. 10 minutos antes de salir: -“Oye, calentamos un poco?”
-“Sí, vamos a subir esa cuesta y bajamos“
– “Vale”.
Total, que a las 10:30 da comienzo la carrera. Salimos sin estress y ya en las primeras rampas nos damos cuenta que esto va a ser duro. Hostis que duro. El corazon a 200, las piernas cudradas, y el cerebro comienza a quedarse sin oxígeno. Pero al igual que a Chuck Norris, nos mola el peligro, y haciendo la goma pasamos los primeros Km, que son de asfalto y cemento. No estamos más que a las puertas del infierno. En el momento que las ruedas tocan tierra, la cosa se complica un poco más: barro chocolate, no especialmente pegajoso, pero sí muy rebaladizo. Y mientras seguimos subiendo, nos pillan los corredores pedestres. Han salido 30 minutos despues de nosotros y YA LOS TENEMOS ENCIMA. Joder, con esta peña.
A partir de aquí, intentamos disfrutar de la tracción de nuestras dobles y los descensos que nos dan pequeños respiros. El paisaje es bastante chulo y completamente deconocido, así que vamos “disfrutando”, entre barro y más barro. Vamos, la típica “anormalada” en la que nos metemos nosotros mismos y encima nos gusta… (Díos, que julais que somos).
Antes de el descenso final, nos quieren hacer subir un monte haciendo un bucle.… ni pa’ Díos, que ya estamos cansados y haciendo corte de mangas nos tiramos camino del descenso. Descenso complicado, resbaladizo, pero que solventamos con un gran “saber estar”. Ya en el final, entre antiguas instalaciones mineras, unas últimas fotos dan fe de nuestra presencia, y como quien no quiere una cosa, entre flases, vitores y aplausos hacemos entrada en el fronton bajo la pancarta de meta.
El puesto en el que quedamos… bueno… supongamos la siguiente escala: superpro-pro-globero avanzado-globero-morralla-patan. Pues bien, entre la morralla y el patan. Damos fe, que por detras nuestro alguna bici entro (típico patan). Por lo demas, nos lo pasamos bien, llegamos quemadillos, pero tampoco exahustos.
Hablando ya en plan técnico: ruta dura, con subidas muy largas, muy pendientes. Bajadas no especialmente complicadas, pero el barro lo dificultaba todo. Bien organizada, con una jamada final en la que no faltaba de nada, incluido caldito caliente. Camiseta y calcetines y sorteo de regalos. Buen rollo y esas cosas.
Hasta aquí la ruta.
En otro orden de cosas: Los reyes del friki-metal, los putos amos del escenario, EL RENO RENARDO actúa el 12 de febebro en el rock star de Bilbao. Que tal una quedada metalera para ese día. Ein?

